sábado, 26 de febrero de 2011

146 Regalos que no puedes dejar de dar

1.    Raquetas sin mallas para tenistas pasivos. 
2.    Máquina de escribir con efecto explosivo para secretarias nazis.
3.    Torres gemelas de goma para kamikazes tercos.
4.    Prestobarba con la hojilla en vertical, para rasuradas más al ras. 
5.    Sopa de letras con rayas y puntos para comensales con clave Morse.
6.    Cesión fotográfica de 12 negros frente a una pared blanca, en distintas poses, para códigos de barra de bajo presupuesto.
7.    Catapultas de bolsas de basura y perros muertos.
8.    Un lápiz Mongol con el dos volteado para gente zurda.
9.    Guantes para pies para boxeadores tuyidos.
10. Burras infladles para campesinos solitarios.
11. Despeinador de calvos infelices.
12. Monos lazarillos.
13. Reloj despertador con sonidos de fosforitos, tumbarranchos,
14. Matasuegras y trikitrakis para madrugadores bélicos.
15. Botellas para carne.
16. Limpiador de anime a base de gasolina.
17. Kerosén en polvo, le echas agua y listo.
18. Medallas de cartón para deportistas ecológicos.
19. Una cocina dinamitada, ideal para suegras que cocinan en la casa de uno.
20. Tanga hilo dental hechas de cuerda de piano para tecladistas eróticas.
21. Patotas imaginarias para ayudar a los amigos imaginarios linchar a sus enemigos imaginarios.
22. Vacuna para ganar peso, evitando defecar.
23. Binoculares con los vidrios ahumados para espías con estilo.
24. Placas de carro de 6 m2 para fiscales de tránsito cegatos.
25. Pantaletas musicales, que al igual que las tarjetas de navidad, suenan al abrir las piernas.
26. Teteros con forma de USI para bebes terroristas.
27. Patinas con ruedas para pistas de hielo.
28. Tabacos miniaturas para consumidores pigmeos.
29. Páginas Web en Braille.
30. Asientos de autobuses reclinables para adelante para pasajeros penosos o contorsionistas.
31. Chupetas de mamón.
32. Condones de ocho puntas.
33. La muñeca de Roxana, que incluye las piezas siguientes: varón dudoso, botella de champagne y control remoto esterilizado.
34. Muñeco gay de Ken que canta "I Will survive", incluye baterías, pero preferimos no decir dónde.
35. El circo romano del Ku Klux Klan, para divertir al público con leones, negros, latinos, indios y judíos.
36. Sillas eléctricas portátiles para ejecuciones a domicilio.
37. Ruanas sin huecos para andinos fantasmas.
38. Rapel y descenso vertical con alambre púa para rescastistas y montañistas faquires.
39. Transporte escolar en bicicleta, cupo mínimo de doce estudiantes.
40. Zapatos sin par para gente floja que no tiene una excusa para quedarse en casa.
41. Botellones de gasolina mineral para bebidas explosivas.
42. Cajas de regalo tamaño familiar para cumpleañeros claustrofóbicos.
43. Piscinas con pirañas para romper records mundiales en natación.
44. Piedra con enchufe como mascota electrónica para el tercer mundo.
45. Guillotina miniatura como cura para el SIDA y la reducción del índice de natalidad en la China.
46. Tratamiento de conducto para dientes sentidos de serruchos viejos.
47. Kit de muñecas inflables gritonas y chillonas para violadores en entrenamiento.
48. Chicas portátiles para esos momentos solitarios.
49. Fijador a base de concreto armado, yeso, fibra de vidrio y acrílico para peinados duraderos.
50. Pancartas chiquitas para manifestantes tímidos.
51. La cuchitenedorilla, los tres cubiertos en unos solo.
52. Depilador de cejas con llamaradas de acetileno.
53. Tradicional y autóctona pasta dental sabor a pabellón criollo, mondongo de chivo o hallaca maracucha.
54. Cuchillos de cartón para asesinos arrepentidos.
55. Spa para perezas.
56. Piñatas de vidrio rellenas de botellas, vajilla y copas de cristal para cumpleaños fuera de lo común.
57. Serie de figuras de acción, de guerreros vietnamitas, algunos sin brazos y otros sin piernas.
58. Campo de fútbol minado para "partidos" interesantes.
59. Canal por cable que transmita todos los canales a la vez en una sola pantalla, ideal para tele adictos que no se pelan un solo programa.
60. Lavadora a pilas.
61. Champú en barra.
62. Misil boomerang para guerreros masoquistas.
63. Para perras con responsabilidad, condones para perros.
64. Catalejos con audífonos para vecinos curiosos.
65. Barajitas de peloteros autoadhesivas por los dos lados (para que no abran gente ajena el álbum y se las roben)
66. Estampillas del tamaño de una cama para lengua flojas.
67. Concurso pro ambientalista llamado "métele al morrocoy con ése peñón"
68. Educación sexual para cucarachas promiscuas.
69. Granja para la preservación del zancudo (cada año mueren más de 200.000 millones de ellos)
70. 362 días de vacaciones anuales (no incluyen primero de mayo, 25 de diciembre y primero de enero)
71. Crucero en balsa para cubanos románticos.
72. Canoas con el huevo por abajo para cayakistas submarinistas extremos.
73. Panamá TV, un canal de barcos.
74. Cheque al portador no endosable.
75. Ladrillos de goma para construir en zonas sísmicas.
76. Moto con aire acondicionado y la moto cuatro puertas.
77. Cerveza sabor al chicle para los hijos de los trabajadores de la Polar.
78. Carro con dos volantes para copilotos envidiosos.
79. Ventana con espejos para narcisos chismosos.
80. Aviones de hule para pilotos en desarrollo.
81. Injerto de piña con cambur para pelar la piña rápido y tener cambures puyúos.
82. Sotanas con sponsor para capillas en crisis.
83. Crucero en lancha.
84. Marionetas con forma de mano para teatro de personajes invisibles.
85. Tumbas portátiles y letreritos de "ya vuelvo" para muertos que salen.
86. Té caliente con Boroncanfor.
87. Tachipirín con sabor a majarete.
88. Licenciatura en buhonería aplicada con post grado en remate de caballos y maestría en Pedigüeñería en Autobús (indispensable ser indocumentado).
89. Pollo frito de anime para la gente que le gusta la comida ligera.
90. Pera de boxeo con espinas para boxeadores xerófilos.
91. Injerto de cochino con gallina para tener huevos revueltos con jamón de una vez.
92. Cuerpos de palo para patas reales.
93. Pabellón criollo con el arroz, las caraotas, las tajadas y la carne mechada pegados al plato para acróbatas venezolanos.
94. Un rosario de cocos para feligreses gigantes.
95. Ticket del metro de medio viaje para suicidas.
96. Bate de anime para parchas bate quebrados.
97. Monedas de Bs. 23, 127 y 452 para contadores arriesgados.
98. Abanico con hojillas para afeitase en esos días calurosos.
99. Balones de fútbol de cabilla pintada, para convenios médicos-entrenadores-aseguradoras.
100.      Pipotes de cartulina para almacenadotes ecológicos.
101.      Rugby sobre cerámica mojada y encerada.
102.      Barbacoas de C4.
103.      Litrón de malta caliente.
104.      Tinitas de caramelos Halls.
105.      Botellón de chicha.
106.      Pornoquiz, un juego de lotería que reparte lotes de chicas calientes en lugar de dinero.
107.      Alpargatas de goma con válvulas de aire.
108.      Franelitas con dos huecos para bebes siameses.
109.      Guacalito Feliz, un kit de comida rápida para niños que viene con su arepita de chicharrón rellena de dominó, una chicha regular y yuca finamente picada. Además de un chigüirito de plástico de regalo.
110.      El retorno de la crucifixión como castigo a delitos graves. Pero clavados por todos lados, untados de melcocha y hormigas granjeras.
111.      Brochas con linterna parea pintores nocturnos.
112.      Hacha punta roma para árboles sensibles.
113.      Puca sin collar para gente imaginativa.
114.      Trineo tirado por perros y perras en época de celo para esquimales sin prisa.
115.      Silla de ruedas con asientos de púas para faquires inválidos.
116.      Lunares de colores para gente a la moda.
117.      Chaqueta transparente para esquimales nudistas.
118.      Gorra con la visera para atrás para que la gente rebelde se la coloque con la visera hacia adelante.
119.      Juego de dominó con siete cochinas, un solo doble, y un montón de fichas repetidas para encuentros formidables.
120.      Extintores con gasolina, parafina, y TNT para bomberos arriesgados.
121.      Sopa al seco. Primeramente se sirve la ración de papas, pollo, fideos, y luego se sirve el caldo.
122.      Estatuas de asesinos, ladrones y narcotraficantes importantes, para levantar plazas en los retenes.
123.      Brasas en pollo. Un novedoso método para cocinar el pollo tirado abajo en el horno, mientras los carbones dan vueltas en una varilla más arriba.
124.      Latas de cerveza que al abrirla griten "alcohólico" o "borracho", atacando así el autoestima del bebedor.
125.      Salto en benjuí inalámbrico.
126.      Mosquiteros que a partir de cierta hora, si no hay casi zancudos en el local, dan puerta franca para que pasen los primeros zancudos de la cola.
127.      Morral con tres asas, para divertirnos viendo cómo nuestros amigos intentan ponérselo en la espalda.
128.      Ropa nueva con olor a sudor incluido, para la gente que mintió y dijo que iba a trotar.
129.      Funerarias con cyber café.
130.      Pantalla de cine de media pulgada.
131.      Locomotora singular que al echarle humo a la caldera expulsa leña y carbón por la chimenea.
132.      Morcillas de arroz con leche.
133.      Pupitres con las cuatro patas de tamaño diferente para alumnos soñolientos.
134.      Tollas sanitarias con una sola alita para mujeres tuyidas.
135.      Enema con tubos PVC de 6 pulgadas para pacientes descarados.
136.      Pendrives de corcho.
137.      Semillas de silicón para sembrar matas de plástico para oficina.
138.      Patilla acaramelada con paleta.
139.      Escusado con rueditas
140.      Piscina en forma de óvalo para que los nadadores no tengan que detenerse, ni dar la vuelta en las paredes.
141.      Vehículos que se les giren las cuatro ruedas 90º para estacionarse lateralmente en las aceras con toda comodidad.
142.      Ojos de vidrio ahumado, para que contrarrestar los efectos de los peligrosos rayos ultravioletas.
143.      Sostén para barrigas.
144.      Funeral con pre-despacho
145.      bastones y muletas con GPS para que los mochos y los ciegos no se pierdan.
146.      silla de rueda todo terreno.
















Catapultas de bolsas de basura y perros muertos.


Pornobot y Tecnoginger

De acuerdo a un criterio muy personal, considero el arte como la expresión cultural del idealismo (bueno o malo) del hombre. Lo que construye un artesano, estuvo antes en su mente, y toda expresión artística nace de esta manera. El arte representa lo que pensamos, lo que sentimos, lo que odiamos y lo que amamos. ¿Cursi?, no te sonará así cuando te diga que la industria pornográfica también representa el ideal de un lado tan humano del hombre (valga la redundancia) como lo fuera el hambre, el sueño, el poder o todos los etcéteras del mundo. La pornografía simboliza cómo queremos que sean nuestros cuerpos y el de nuestras parejas. En conclusión, el arte es cultura, la pornografía es cultura, la pornografía es arte.
Pornobot se trataba de un robot del siglo veintipico que complacía sexualmente a Tecnoginger, una semiandroide femenina que siempre, empleando un juego de palabras calientes y metáforas picantes, rogaba para que este robot le diera su merecido. Eran los personajes de la radioserie llamada como el título de este artículo, y lo transmitían el famoso programa El Show de la Gente Bella a través de la emisora 92.9 F.M.
¿Por qué hago alusión a estos personajes? Pues, más que el nombre de uno de los personajes tienen parte del vocablo pornografía, precisamente porque se trató de una consecuencia muy ligera de la pornografía (esta vez, escuchada), en la que habría que ser un descerebrado para no saber qué quería decir Tecnoginger cuando le decía a Pornobot, mientras gemía, cosas como "oh, Pornobot Chichero, estoy lista, báñame con tu chicha rica y espesa" a lo que este le contestaba con una voz robótica "aquí tienes, bitch, tu ración de mi chicha con canela, trágatela, perra". Eso, por más basura, era arte, y era pornografía (aunque sólo se escuchara).
Ahora bien, esta vez, tratando de sintetizar lo que quiero decir en relación al fabuloso tema central de esta publicación, dividiré el artículo en tres partes, enunciadas con sus respectivo subtítulos (no iguales, valga acotar), en las que expongo algunas concepciones pertinentes, pero todas reunidas bajo un solo título
Sade, el profeta
El marqués de Sade liberó las letras de las cadenas conservadoras, religiosas y puritanas, pulverizó cada eslabón y grillete de un medio cuyo único fin sería diseminar un mensaje que dejaría al descubierto la naturaleza animal a la que innegable pertenecemos: la naturaleza sexual. Sus relatos, frutos de fantasías hedonistas y onanistas, están basados en las más húmedas y extremas aventuras carnales imaginadas. Sade no era ningún loco de carretera, Donatien Alphonse François tuvo por hogar una opulenta y aristocrática casa de familia, siendo así, pudiéramos llegar a pensar, ¿cómo pudo un ciudadano tan noble haberse convertido en el precursor de la pornografía del siglo XVII? Muchos dicen que quedó frito después de participar en la célebre Guerra de los Siete Años, también se piensa que su característica personalidad se reveló por entero cuando azotó y vertió cera derretida sobre las heridas provocadas por él mismo a una ramera parisina, o en la ocasión en los que fue acusado de envenenar a un grupo de cortesanas con un elixir que él juraba se trataba de un afrodisíaco, o quizás cuando fue detenido finalmente por las denuncias de su suegra por presuntas actividades orgiásticas con menores de edad, organizadas en la humilde morada de este distinguido personaje. Pero más que sólo mencionar su síntesis biográfica, déjenme explicarles por qué considero al pana Sade un profeta: por la sencilla razón de que, cuerdo o no, vaticinó cuánto era posible que se hiciera sobre el sexo en el futuro al atreverse a relatar sobre gente tirando, y las distintas aberraciones que de este acto son posibles: sadomasoquismo, necrofilia, homosexualidad, promiscuidad, sadismo (término que el psicólogo austriaco Kraft-Ebing acuñó usando el seudónimo del famoso marqués), libertinaje sexual, orgías, violaciones, onanismo, y demás fantasías que hasta cualquier persona, hasta el más zanahoria, en algún momento podría tener.
Sade liberó el género pornográfico, a través de la expresión literaria (que es uno de las siete artes conocidas en la actualidad), dejando un legado de libros carne con papa como "Los 120 días de Sodoma", "Diálogos entre un sacerdote y un moribundo", así como "Justine" y "Julliette", sus obras más conocidas (todas escritas durante su estadía en el sanatorio). Con lo anterior no quiero afirmar que el mundo porno lo haya iniciado él, pero sí que lo haya hecho popular.
Mamá Porno y Papá erotismo
Existe un debate abierto sobre el erotismo (de Eros, dios griego del amor), y la pornografía (del griego porne, prostituta, y grafein, escribir), pero a mi parecer, encontrar la línea que separa ambas es imposible. Algunos hablan de que la última es explícita, mientras que el erotismo es más sugerente o simbólico. También la diferencia parecer existir en el hecho de que la imagen de la mujer en el mundo porno es pisoteada, en tanto que en el erotismo, el placer es compartido. Todo es subjetivo, y tal subjetividad me indica que ambas cosas son lo mismo, pero visto desde distintas perspectivas. Ambas tienen un objetivo en común: producir excitación sexual. O como diría un filósofo de calle (con el perdón que las damas merecen), es la misma paja, pero con la otra mano.
La pornografía artística
¿En las siete artes existe pornografía?, te preguntarás, yo sí así lo considero, sino fíjate en estos ejemplos literatura: Delta de Venus de Anaïs Nin (cuya versión cinematográfica fue dirigida por Zalman King en 1995); música: la pieza orquestal Bolero, de Ravel, considerado como una descripción exacta del ritmo del coito, desde el nivel más bajo de la excitación hasta el clímax; danza: que van desde los sex shows y los famosos stripteases, pintura: los diversas ilustraciones hindúes en torno a las posiciones del descritas en Kama Sutra, y las telas japonesas basadas en el coito con geishas; escultura: las distintas tallas y vasijas que exhiben la concepción de la actividad sexual, tales las tallas celtas, los jarrones griegos y algunas esculturas precolombinas, y arquitectura, las escenas eróticas del templo Lakamana, en India. Van seis, ¿falta un arte, cierto?, bueno, de ese no hablaré, porqué con respecto al cine, sé que como yo, eres buen conocedor.

Fuentes: Diccionario Visual del Sexo, Círculo de Lectores (1980), El Libro de la Sexualidad, Círculo de Lectores (1983), y Microsoft® Encarta® 2006 [DVD]. Microsoft Corporation, (2005).


Esto no iba pa'l artículo
Valiéndome de mi principio de que el arte representa el ideal humano, les comentaré que existe una actriz porno que representa lo que espero de una mujer, no como esposa, sino como la co-protagonista de una aventura perfecta. Su nombre: Tiffany Hopkins, una francesita de un metro sesenta que se ha convertido en mi favorita en aquellos momentos de onanismo varonil. He acá una pequeña foto de esta sinvergüenza.










Déjà Vu novelesco venezolano

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Quizás te haya pasado que llegas a un sitio por primera vez en tu vida y sientes que ya estuviste allí anteriormente, o que tal vez llegues a conocer una persona que juras y perjuras que las haz visto en otro momento de tu vida, cuando sabes bien que no es así. Esa sensación inusual y misteriosa recibe el nombre de déjá vu y de acuerdo con estudiosos de la materia, es un fenómeno de causa aún desconocida por la ciencia que nos hace creer que el estímulo nuevo que percibimos en un presente cualquiera, ya lo hemos experimentado inexplicablemente en el pasado. Muchos aseguran que tan increíble experiencia mental está asociada con viajes astrales y demás series de eventos extrasensoriales, cuya naturaleza generadora la parapsicología espiritualista (así como toda ciencia o filosofía) tampoco puede explicar del todo. Tal vez, nunca se forje un estudio serio sobre el déjà vu colectivo que sufrimos los venezolanos noveleros (aunque no es especialmente mi caso particular) cada vez que encendemos nuestra pantalla a color de rayos catódicos a las nueve de la noche, y damos un vistazo a un montón de situaciones que se cree fueron espectadas en una ocasión, y que en lo personal no quiero volver a ver.
Por eso pongo en lo sucesivo una enumeración de las 10 situaciones que ya no quiero volver a ver en una novela venezolana (cuando vuelva a ver una, claro), por respeto a nuestro derecho como televidente de ver algo original al fin:

  1. La mosquita muerta. Ya basta de los papeles en la que la protagonista de sea una pendeja, crédula, enamorada sola, galla, mártir de todo lo que les dé la gana los malos de la trama de hacerle, miserable, huérfana o sin padre conocido.
  2. La versión humana del Coyote. Así como el poco afortunado canino que nos deleitó la infancia durante los Alegre Despertar y que nunca agarró al nunca menos célebre Correcaminos, igualmente la protagonista de la novela venezolana pasa por las 10 plagas del Egipto televisivo criollo que a sólo una chorrera de escritores nativos tienen la creatividad de re-escribir. La pobre mujer la atropellan, la violan, le pegan, se cala cuanto la mala, la familia y los panas de ésta última sean capaz de hacerle: la hacen rodar por la escalera, la meten presa, sale preñada dos veces antes de terminarse la novela, queda ciega, le secuestran a un hijo (o a los dos), los pierde en tribunales, se reecuentra con su hijo años después, queda paralítica, queda loca o le matan a la mamá.
  3. El príncipe azul. El príncipe azul no tiene capa, pero sí una dentadura Colgate, más dinero que el cipote, es deportista o empresario, es más buena gente que un candidato en campaña electoral, y nunca es miope, calvo, bajito, bruto, mocho, rechoncho o negro. Este protagonista también es pendejo, está enamorado de la gafa de la novela, y tiene detrás un montón de mujeres despampanantes a las que ni las huele, pero a las que sí les cree cuando lo engañan diciéndole que la que es la perra de la vaina es la protagonista, y no ellas.
  4. La bruja del 71. Son el tipo de brujas que en realidad no lo son, y también aplica a las mujeres que no lo parecen, pero sí lo son. La mala de la novela venezolana, no tiene más ideas que asociarse con un tonto que le ayuda a conseguir al príncipe azul, aún a sabiendas de que es a él a quien le gusta. Esta despiadada mujer está mil veces más buena (perdón por las damas, pero no hallo apelativo más propicio) que la buena de la cuestión. Y su plan maléfico inédito se concentra en: hacerle pasar ridículo en una fiesta, piscina o reunión social; hacerse las veces de su amiga y emborrachar al pendejo para que se acueste con ella y no con la protagonista, atropellarla, fingir un embarazo para casarse con el pendejo, quebrar su negocio, sembrarle droga, empujarla por la escalera o mandar a matar a alguien para que la culpen a ella.
  5. El bufón. Siempre hay alguien que es el payaso de la novela, aquél actor por el que pierdo el respeto capítulo a capítulo. Éste pana es tartamudo, homosexual, amanerado, poco atractivo por naturaleza y es amigo de la protagonista. Siempre pelea cómicamente con alguien de la trama y es amigo de un chamito, con quien hasta juega metras. Típico.
  6. El pañito de lágrimas. María Juliana llora desconsolada al enterarse que Jorge Armando se casará con Carmen Verónica, la mala de la vaina. Entonces recurre a Tuqueque (porque rara vez tiene nombre propio humano) su mejor amigo, quien está enamorado solo de la pobre María Juliana y a pesar del queso, se lo dice una vez en toda la vida, y es aplacado con un feroz "tuqueque, yo te quiero como un hermano", y éste se la cala y se le quita la vaina.
  7. La herencia. Realmente el príncipe azul no es el norte de los malos, son sus reales o el dinero que obtendrá sí existe forma de ligársele y obtener la fortuna de un patriarca o matriarca que lo tiene por consentido.
  8. Un policía Droopy. Siempre meten en esos peos a un policía que asombrosamente se aparece en la vida de los protagonistas y no sale de la casa de la tonta o de la mansión del macho del culebrón. Se aparece cuando todos comen, están en la piscina, en el jardín, en la heladería, en todos lados, incluso cuando hablan en la sala. Amenaza con atrapar a un matón que meten en las novelas como para alargar la trama.
  9. El desayuno típico. en el mundo novelesco criollo no existen arepas ni menos en platos plásticos, café en tazas de vidrio transparente con relieves laterales, jarras de plástico, ni otro latoso jugo distinto al de naranja, el mismo que se sirve en un vaso que nunca se vacía. Todos comen sentados en un solo lado de la mesa, nunca se terminan la comida y están arreglados como para salir: los hombres con camisa planchada y las mujeres con collares y maquilladas. Sea así que las novelas son el único lugar de la cultura humana donde las mujeres duermen pintadas y se despiertan peinadas y perfectamente arropadas.
  10. Defectos especiales. Cuando hay una persecución, los carros dan un vuelco sobre sí mismo o cae a un precipicio y explotan, así caigan de cabeza y con el tanque full (cosa que en la vida real rara vez sucede). La gente se lanza de los edificios y queda igualita. Las puertas son derribadas con una sola patada. Los carros estallan cuando les disparan. A la gente le disparan en el estómago y mueren instantáneamente. La sangre siempre es aguada, roja clara y mancha la cara (así sea un corte en el tobillo). Los cerrojos ceden con un balazo. Quien salta por una ventana con vidrios jamás se corta y cuando alguien recibe un botellazo jamás sangra, mientras que la botella se quiebra en las cabezas de acero de las víctimas.

viernes, 7 de enero de 2011

60 Regalos que ni los Reyes Magos te traerán esta temporada

1. La lista de los regalos imposibles, 2010
2. Parrillera de silicona
3. Bombona de acetona
4. Binocular en Braille
5. Jenga de cristal
6. Juego de UNO para daltónicos
7. Cotufas gigantes, una por bolsa
8. Un carpeta porta-LP
9. Una mano de cambur zurda
10. Un desodorante con esencia de Chipi-chipi
11. Parto por Bluetototh
12. Una merengada de burundanga
13. Una toalla femenina de arroz, para hacer morcilla reciclada
14. Una oblea de yuca amarga
15. Monedas en forma de bolitas para que la gente se preocupe en no
perder el dinero
16. Prostíbulos con servicio por abono
17. Un Metro de arena, para viajar por las playas
18. Yesquero de plasma
19. Empanada de ajedrez (como la arepa de dominó)
20. Volcán de granizado
21. Sándwich de goma para contorsionista
22. Una llave de media luna para mecánicos islámicos
23. Trío de zapatos para inconformes
24. Un triqui traqui submarino
25. Una chancleta con punta de hierro para la madre sádica de hoy
26. Trenzas inalámbricas
27. Caballo con escaleras mecánicas
28. Parto por bluetooth
29. Cachetero para mejillas
30. Laptop con doble teclado y sin pantalla
31. Una caja para meter dedos: un dedal, pues
32. Hilo de papel constitucional, ideal para la ropa de los políticos fascistas
33. Ventilador con machetes que sirve de sacapuntas
34. El mondadientes láser
35. Una docena de patillas
36. Un columpio de vidrio picado para niños faquires
37. Hielo frito
38. Helado de mentol chino
39. Paracaídas de lona para suicidas y bromistas pesados
40. Destornillador de punta lisa para técnicos echa-carros
41. Un UPS a kerosene
42. Parrillada con cauchos, para los estudiantes universitarios que
protestan los domingos
43. Alcabala con punto de pago de tarjetas de crédito y de débito
44. Billetes de hierro forjado para que a los choros les pese salir corriendo
45. Velerismo en quebrada
46. Almohada con corneta de gandola como despetador extremo
47. Soplete cortaúñas
48. Salsa Alemana: el nuevo disco tropical de Rammstein
49. Perro Hidráulico: para sacar al gato que se pone difícil
50. Sombrero con Bombillo para saber cuando la gente tiene una idea
51. Psiquiatras para Bolas para los que son locas de bola
52. Sala para funeral en Chat
53. Carnet para choros
54. Camisetas de beisbol en números binarios para los matemáticos
55. Máquina de cotufas con C4
56. Pelucas con imán para los que quedaron calvos por la placa de
metal en el cráneo
57. Un televisor en Braille
58. Un Pendrive con creolina para desinfectar la computadora
59. Alternativas en español de servicios de correo electrónicos: Yajú,
yimeil, jotmeil y otros.
60. Tenis en campo de fútbol y con metras

jueves, 6 de enero de 2011

Onanista (de mi colección "Tristeza eréctil")

Las falsas llanuras son interrumpidas por suspiros sordos de medianoche, mientras que los rojos recuerdos se impregnan de la saliva que escapa de mi boca temblorosa, mientras que la misma vibración le indica el camino descendente a seguir, y mientras cautivo mi noche con tus caderas imaginarias revoloteando sobre el mutismo incierto de las doce campanadas invisibles. Cautivante, preciso, sólido, caliente. Mareo, o intento hacerlo, al flagelo indudable de mi masculinidad, lo fulmino a embestidas, y éste en lugar de amilanarse, consigue fortalecerse debajo del cielo de algodón con que lo cubro, y es arrastrado a cuanto lugar sea posible debajo de él, consiguiendo que la misma asta roce con las hebras mismas de aquél firmamento de tela natural. Su roce puede preciarse como dolor, pero no lo es. La fricción pica por dentro, como si hormigas transparentes me lamieran la vejiga. En mi mente, se impregna las memorias tuyas, diosa inolvidable. Por más que pasan los días, no desapareces. Para ti, mujer, en lugar de flores y claveles, son miles de jadeos, que a modo de rendición de culto, recibes. Y sustentar tu imagen depende de, precisamente, repetir, con impulso casi obsesivo, el amague de los que, en la soledad, precisan sólo una mano para hacerse acompañados de quien desean. Soy uno de ellos, como todos alguna vez lo son, pero lo soy ahora. Me fisgoneo, me sumerjo y me tanteo, me proveo de lo que tú no puedes hacer por mí en este momento. Debajo, la tierra blanda que se fabricara desde tiempos remotos para atajar el cuerpo al soñar, ahora presume en respaldar sólo mi humanidad en, según muchos, insana labor. Peco, gozo, deseo. Me place serme sincero, y ser sincero contigo, con la misma cuyo fantasma trapaza a trote sensual mi obelisco cárnico y sanguinolento. La que dentro de mi mente me ama. La que supone con sus labios vaginales los dedos de la realidad nocturna. La que reencarna en la brisa y sopla mis poros descubiertos. La que recibe mis arremetidas onanistas. La citada recibidora de mi versión de amor, de mi praxis solitaria, de mi carne que se estremece, del cuero que se templa y tiembla, de la piel que se abre, del alma que se me escapa como si un cuajo lácteo fuera, para llenar las laderas infinitas, que con las sábanas hice en mi soledad para que cabalgaras en ellas.

Caverna (Colección Tristeza Eréctil / Mi autoría)

Crece mi asta sanguilomenta y petrea
al ritmo de tus fauses tiritantes
Su marea interna se agita
tu lengua la perturba
Entonces es mi falo el ariete
que derrumba tu portal de hermosos dientes
Y entra, navega y se tiempla
Circula y fluctua, adentro y afuera
Sorbes con tus aires ventrales
aspirando mi alma de hombre
mojando mi poste de carne
Es tu boca una selecta caverna
viva y caliente, movil y suculenta
con aguas hirvientes y con una residente inquieta
Arpiras mi vida entre mis piernas
remueves las hormigas que mi vientre asedian
rompes el aliento que un día existiera
Los minutos se extienden y el placer incrementa
Mis manos te buscan y no te encuentran
Tus labios aun juegan con mi totem de venas
como dos danzarinas sobre una barra grotesca
Y cuando la friccion cautiva la savia interna
mi acuosa materia escapa como dura niebla
para mojar tu cuerpo de glorioso néctar

Dejemos

Dejemos que los dedos sean nuestros ojos, que hilvanen las palabras, estrellas dantescas, voces divinas, que sobre el papel descansen hasta que tus labios las lean.

Dejemos que sean nuestras manos quienes dancen juntas, dejemos que exploren senderos cárnicos y recorran, deslizándose, la humedad que supone la piel en celo.

Dejemos que sean nuestros ojos los faroles del destino, que lleven nuestra alma fuera y pueda volar sin tantear falsas rutas y llegar sin fallo al ser amado.

Dejemos que sea nuestra piel la que muerda el calor y se alimente de él, dejemos que juegue a cocinar los vientres y regar de placer hasta donde las sombras mueren.

Dejemos que sea el pasado quien hable, que nos calle, que nos duerma las penas y despierte las pasiones. Dejemos que sea el pasado el mástil de tu nao.

Dejemos que sean estas estrellas mojadas, estas aguas celestes, dejemos que sean las sábanas, dejemos que sea nuestro cariño, los que guíen nuestro presente, por siempre.

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Yeiko