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martes, 2 de octubre de 2012

Frases dispersas


Serpentinas tiznadas de noche, son de carnavales borrosos y solos, son alegría postergada, una acéfala espera contínua y dispersa


Es el silencio ambrosía y fusta, como tal nutre, mas, en abuso, hiere

Agallas quisieron los hombres desde el pasado, una persiana en las orejas, un artefacto natural que disipara el ruido, bloqueara las voces insensatas y nos dejaran solos con nuestros pensamientos. Quizo la vida hacernos tanto mal que no hay sordos a voluntad

lunes, 24 de septiembre de 2012

Los dedos también lloran


Los dedos, ahora silentes y acuciosos en su obrar, también lloran
ellos caminaron tu piel de caminos sedosos
retaron a la luz al mirar tus encantos bajo la ropa
y saben, extrañan y lamentan

En mis dedos quedaron tus poros pegados
quedaron como fotografías que mi mente no puede romper
como el papel donde escribo estas cosas

En sus puntas quedaron las vetas sagradas de tu caverna
pernocta aún el aroma de tu vientre blando y febril
entre sus pliegues minúsculos baila el insipiente sabor de tu monte de Venus
y cada flama que prendía tu semblante de diosa de aromas

Quedaron los movimientos deliciosos,
las yemas tibias y la carnosa sensación de tus laberintos
en ellos quedó el culto por adorar tu cabello
en rasgar sobre él el tiempo
y el extinto poder de hacerte sonreír

lunes, 20 de agosto de 2012

Después de todo


Soy la sombra que me muerde
el tiempo en vano
las ganas muertas
el jardín vencido
un rubí golpeado
un sinfín de frío
una ola detenida
una nave que estalla sin que lo hayas advertido
el sol que se esfuma
un ciego ido
el hombre que se desploma
soy un lugar vacío

domingo, 5 de agosto de 2012

Seco


En la boca un amasijo de púas mudas
que apuñala la vigilia
la noche, un mar de estrellas muertas

El aire envenena mis suspiros.
Hueco en la carne
donde antes había alma

En los ojos un cultivo de culpas,
mis manos inútiles lazarillos
y mis pies navegantes torpes y ciegos

Seco donde estoy, seco soy
seco he quedado, piel que duele
infierno en el pecho
invierno en el pecho

Hacer de mis días una imitación de vida
sonreír delante del llanto invisible
hablar y desear callar
por siempre

miércoles, 28 de marzo de 2012

Tu piel



Ver morir tu seno en mi boca es un placer,
Que desaparezca del horizonte,
Que los ojos se cierren, la boca que gigante se haga,
Para llenarla con tus colinas de perfume y piel

Constelación que veo en tus hombros de diosa,
Constelación que apropio con mi húmeda boca.
Menciono y creo estrellas, las uno y las beso
Las hago existir navegando y besando sus intersticios

Como dulce que se muerde te devoro
apenas si mi dientes lastiman tu pálida usanza
y de ti brota los gritos más secretos
cuando son mis labios los que profanan tus sombras

Tu piel con suculento placer esnifo
es su aroma quien deviene en mi locura
mientras elevo mis plegarias acariciando
el templo que guarda tu piel para mí

Amo el inexistente rigor de tu carne selenita
es su textura el yugo sensual que a ti me ata,
mis suspiros, hermosa hembra, aún no bastan
mis gemidos, princesa, tampoco acaban


domingo, 25 de marzo de 2012

Ven

Ven acá, te gritan mis poros acuosos
No soportan lo grande de la distancia
Claman por tu llegada, mi princesa,
Y la de tu piel de dulce hembra,
Suave, pintada de luna de marzo
Hermoso paraje que excita
Donde mis dedos son alegres moradores
Que recorren sus caminos de surcos y valles

Ven acá, cuánto tardas
No dejes que mi cuerpo se llene de locura
Déjame drenar en ti lo que mis manos quieren al menos
Desean recorrer esas rutas sagradas
Y nadar en tus cumbres de carne suave y perfumada,
El surco delicioso de tu espalda
La recorro cuan larga es
Desde tus cabellos de trigo tostado
Hasta el paraíso que guardas debajo de él

Qué hermosa esa tela tibia y aromática
Que envuelve esa masa, plácida, perfecta,
Preciosa, sensual, tersa y valiosa
A la que tú llamas cuerpo.

Su aroma seduce mis ganas de varón,
Me arrancan la conciencia, me hacen un animal,
Y añoro predar tu piel por entera
Lamerla, como si beber de ella pudiera
Y que calme (o agite) este báculo cárnico,
Esta asta levantada en vigilia
Que tengo aguardando para ti

Vengan acá tus entrañas deliciosas
Una cueva soñada de carmín postigo
Su entrada seduce a mi firme visitante
Quiere sentir los muros por dentro y por fuera,
Sus húmedas puertas, sus calientes muros,
Que alimentan a este amante
Loco, impaciente,
que siente eterna hambre de ti


Yeiko                                                                                              


sábado, 17 de marzo de 2012

Salvaje

Repliega tu vergüenza junto a las telas
Despójate de sobras textiles y de ornamentos vagos
Píntate de cuero y de cuerpo entero
Entrégate al ritmo que tus venas tocan
No dejes que se te pasen las ganas locas
Date rienda suelta, explórame todo
Rechina tus manos sobre mis pieles
Adereza mi lengua con tu boca
Pínchame con tus cumbres carnosas
Ensártame con tus senos de fierro
Dame calor con tus fibras rojas
Y moja mi ego con tu lengua acuosa
Has de tus dientes la muralla que mi ariete atraviesa

Hazte acá, junto a mí
Toca lo intocable, besa lo imposible
Dame más de ti, sufre, gime
Sé hembra, sé mujer, sé sierva
Sé esclava, sé dueña, sé tierna,
Se una cúpula salvaje
Sé una fiera volando sobre mis valles y morros
Entrégate toda,
Mientras descubro tus grutas
Lo disfrutas
Amaso tu vientre, lo beso, lo palpo,
Muerdo lo suave, lo fiero lo ablando 
Humedezco tus desiertos, mientras entierro los deseos,
Destapo tu vida, decoro tu cuerpo
Los dedos me guían por tus poros enteros
Mis palmas rozan hasta donde no es posible hacerlo,
Me hundo, avanzo, 
Tiemblas conmigo dentro
Aprieto tu espalda, a ella me soldo
La recorro, la lamo, la beso,
A ella la derribo sobre mi lecho
Es tu frente la que da al cielo,
Me disfrazo entonces de firmamento
Y es mi báculo indolente
El que sepulta de dolores dulces tus pasillos ventrales,
Son mis ganas salvajes la energía de mi ataque
Te embisto, te encierro, te atrapo
Ya de mí no te sales,
Eres mía por completo

Gimoteas, gritas, ríes de dolor y lloras de placer,
Pides a plenitud, eres ahora quien clamas
Ahora eres tú la que la destrozan las ganas
Eres la que mezcla sus energías con las sábanas,
Eres quien moja de sudor mis manos gitanas

Eres ahora quien remontas, 
La que diriges a trote mis montes,
La que bebe de mis oasis,
La que se alimenta del salubre sabor
De un hombre que nace para convertirse en un fuego
Para incinerar tu vientre
Con el fluido denso,
El que riega sus frutos
En tus cavernas sísmicas.
Se templan tus partes,
Se vuelven insanas,
Se aferran de la nada,
Tu aire vuelve, tu alma proclama
Cantos de júbilo, con aliento calmado
Mientras rozo mis formas
En tus galerías divinas 
Las mismas que al despertar,
Sabré que nunca serán mías. 

Yeiko                                                                                              

Bajo mi piel

Detrás de mis ojos, tu imagen
Un espejismo exquisito de memorias dulces
De sanos paisajes que rememoro con sordo ahínco
Con explosivas ganas de perderte atrás de ellos,
Y de rescatarte de las voraces fauces de mi deseo,
De sacarte del ámbito lechoso de mi psiquis masculina,
De extraer tu aroma de mis poros,
Llevar fuera de mí la locura que me ata a tus furtivos cabellos que acarician mis recuerdos.
Quizás no sea tú. Bien la lejanía te ha puesto en mi interior,
Tal vez flotas porque ha sido la distancia quien te sustenta,
Ése mar incontenible de voluntades caprichosas,
Que juega con tu rostro que guardo bajo mis párpados, para alabarlo eternamente,
Y para soñar que aun puedo soñar contigo.

Adentro de mi pecho, tu pecho.
Coraza hermosa aquella, donde guardas la carne de la que jamás seré dueño,
Dónde guardas gemas que danzan en las esperanzadas noches
Batiendo sus alas con el furor sistólico de la pasión
Por otro varón, amo de tus sueños
Otros latidos que oscilan al ritmo de tu nombre
Otros labios suicidas que al nombrarte palidecen hasta fallecer
Otros aires que se abrigan de las caricias que para ti son,
Y que no se corroen con el alcohol de los años.
Aquí resguardo aun las letanías de lo imposible
Los cánticos ciegos de una verdad que nunca dormita,
Y una soledad que me abriga en tu nombre.

Bajo mis mejillas, tus labios.
Fábrica dantesca de inspiración poética,
Captora de atenciones e intenciones masculinas
De instintos hormonales que rompen la sapiencia
Que incitan a la blanda locura de marcar en ellos el calor del alma huyendo por mi boca.
Son ellos carne celestial
Panales paradisíacos
Néctar sólo de catar merecida por las más altas deidades.

Sobre mi hombro, tu rostro.
Excelsa almohada éste, sólo creada para ser mojadas por la miel que llueve de tus ojos,
Rozando la textura dócil de tus sienes calidas de tu llama interior
De la lumbre con que enciendes tu vida
Iluminándote las sendas
Desflorando los males de los pasillos laberínticos
Que mueren al paso de tu mirada sanadora
Y que trae bienaventuranzas con la abrasión suculenta de los que pasa frente a tus ojos
Dejando cada cosa abstraída de sí misma,
Para dedicar su existencia al milagro de sentirse por ti mirado.
En mi hombro, sólo queda el fantasma de tu piel,
El pretérito rugido que como bruna cascada
Se derrama desde los acantilados de mis hombros,
Para vestir de noche azabache el acantilado de tus brazos,
Para sostener su dueña entre con el sustentáculo de mi pecho
Y para añorar ser al menos un lucero en el firmamento nocturno y precioso que es tu cabello.

Sobre mi piel, tu aroma
Un destello químico del amor del que estás compuesta
Sublime aire de hermosa hembra
Sombra perfumada de galantes pétalos y canela
Itinerante vapor que acaricia la piel de mi presencia plebeya
Ante tu monarca brisa que sopla versos de vida.
Es un poema fragante cuyas letras cato cerrando los ojos
Para sentir tu presencia dentro de mi rostro,
Para verte saboreando la aurora sazonada,
Bálsamo de mujer,
Aire femenino,
Que escapa de tus poros que lloran para no dejar escapar de ellos algo de ti.

Y dentro de mi cabeza, tus recuerdos
La imagen extinta de la linda niña,
Que quedó cautiva en las celdas lodosas del tiempo,
Dentro de la inefable sustancia
Con que el viento dispara sus dardos suculentos
Y aprieta tu reflejo
Dentro de mi mente,
Inútil eternamente para olvidarte.


Septiembre de 2005



Yeiko                                                                                              

domingo, 11 de marzo de 2012

En ti


En tu cuerpo veo luz cautiva
una flama incandescente
enorme y viva
que me ahoga dulcemente
y me desviste de temores

En tus ojos veo el cielo
debe ser ámbar, debe ser grama,
debe ser  manzana tostada, debe ser oscura sabia,
pero es un firmamento que asfixia mis palabras
y saca el alma de mi carne
enceguece mi vista drogada
que la hace inútil
para ver otra cosa distinta a ellos

En tu piel veo los caminos
que mis dedos recorren
en sus sendas de poros y sombras
mis manos se cobijan en la noche valiente
y en el día temeroso
en tu piel habitan mis besos por igual
invaden sus comarcas temblorosas con mis labios asaltantes
y toman como suyas las blandas tierras que defiendes temblando

En tus labios consigo el ánfora que calma la eterna sed
y la que la revive
sólo con ellos consigo la calma
y ellos me trastocan la cordura
matan mi tranquilidad
y seducen el tiempo
amasa las agujas de los relojes
y emboba mi dureza,  y mutila con cariño mis frases
con el hacha impertinente
intenso, tierno,
cálido y furioso,
orate y salvaje a la vez
de un beso tuyo


Yeiko                                                                                              

sábado, 3 de marzo de 2012

¿Para qué dormir?


¿Para qué dormir, si estoy soñando?
¿Para que se me borre la sonrisa,
para que reviente la conciencia,
y me cercene la alegría?

¿Para qué dormir si estoy dormido
y es un sueño lo que vivo?

¿Para qué hacerlo si ayer te veía con los ojos cerrados
y al abrirlos hoy te sueño mejor?

La paz que consigo en el revés de la almohada
la  hayas en la comisura de mis labios curvados
allí mi felicidad se tuerce  en mis mejillas
y se aplastan en la cama que aprieta los segundos
para que me dure más el hermoso sueño
que despierto vivo

martes, 6 de diciembre de 2011

Ayer

Ayer, una máquina devoró mis entrañas,
un velo de fuego cubrió
-Por diez mil instantes-
la carne que miel se hacía
en la boca rabiosa
-vertical y profunda-
de tu hambre de diosa desnuda.

Ayer, una nave atracó sobre mis orillas,
Sin que antes
navegara intensa en  las últimas olas
y montara las aguas marcianas como un buque de hormonas burbujeantes,
locas,
insanas,
que gimen,
y cierran los ojos,
y mastican con ellos la imagen asustada
de este océano titirante de placer.

Ayer, una colisión desplomó mis casas vacías
una piedra deliciosa,
de Venus,
heridas rasgó con saliva de frutas,
en los aires que circunda mis moradas de carne y osamenta vieja
tembló al derribar los miedos,
los mezcló de color rojizo
y sus perlas tocaron los poros,
los volcanes de masa pálida vibraron
y dentro de él el cosmos entero,
la vía láctea en potencia,
las estrellas más blancas y orates,
el cardumen de luces borrachas y vencidas por la gravedad de los cuerpos,
en estallido convirtió la realidad toda
sin que los alientos cesaran,
sin que las voces en gruñidos se esfumaran,
la colisión se vino

Ayer, los mundos se acercaron
se fusionó lo claro y lo obscuro
sobre esa caverna sobrevino la tempestad nerviosa
de nuevas nieves
que irrumpieron los glaciares infernales,
mutaba en melaza las sales más dérmicas,
y el grito llegó a tu puerta,
esa palabra mojada y tibia,
que hizo caer a los astros,
a todas las cosas del cielo,
a las fuerzas universales mutiladas,
para respirar desesperadamente,
-como si de un ahogado se tratara-
una última –y casi a muerte –
bocanada colérica de placer


Yeiko                                                                                              

Amo

Amo

Amo la miel que cato de tus entrañas
Su dulce aprisiona mi boca
En un manjar
Una melosa carne que se agota en mis fauces
Y acaba gimiendo cuando la amaso
Pintando de mi cristalino guache
El retrato de mi pasión sobre tu cuerpo
Amo la brisa que expide tu paladar escondido,
Esa caverna grotesca,
Esculpida por mis sueños,
Añorada por los dioses
Conocida por solo los que pudimos decir entre suspiros tu nombre.

Amo su cárnica fiereza, cómo se desdobla ante mi espada,
Cómo sus puertas ceden ante el caballero
Que viste de arma y yelmo,
Para matar de placer
Los dragones en tus adentros
Y calmar la furia
El calor
La intensa zozobra
Que aprisiona tu masa de hembra intensamente
Contra en guerrero que embiste tu guarida.

martes, 22 de noviembre de 2011

El pincel

Justo ahora me dedico a plasmar el pasado
sobre las hojas imaginarias del recuerdo
mis manos hurgan mi templo de varón
y en su carne hayan concilio
allí abajo, en el palacio de piel suave
consiguen el pincel perfecto
una pluma que sangre tiene
un pincel que vibra y caliente
que fuego y pasión mueve
y lo tomo fuerte y seguro,
está duro,
con el escribo las palabras que repetí esa tarde
con él repito las letras que suspiré en tu oído
 con él redacto miles de historia que acaban en tu boca,
con su punta dibujo invisibles surcos acá en la oscuridad,
arriba y abajo,
mis dedos acarician este obrador de mis frases lascivas,
y en tu piel concibe el recurso perpetuo
de cada letra apasionada

jueves, 6 de octubre de 2011

¿Ves?


Eres la aurora divina que baila en mis ojos
Te dilatas al compás de mi risa furiosa
Te haces enorme como montaña hermosa
Llenándome de fantasías, de incalculable gozo

¿Ves cómo tu presencia me da vida?
¿Cómo me alimentan tus caderas, tus senos,
Tus manos, tu boca, mortal veneno?
Son surcos suaves y tibios que me abrigan.

¿Notas cómo lucha la brisa para arrancarte de mí,
Cómo nunca triunfa porque de mí no te aleja?
Te acerca aún más, tierna azucena
Quédate junto a mí, déjame hacerte feliz


sábado, 26 de febrero de 2011

La Noche Eterna

Persistes con cruel ritmo, lento y amenazante, como un maldito cuentagotas de minutos que quiere no acabar,
Eres eso,
Un universo detenido, el que nada pasa.
Eres eso,
Un manojo de claveles sobre lo que es ya mi sepulcro.
¿por qué no detenerte?
Detente y mira lo que haz hecho,
andas agonizante sin lograr despertar al alba,
sin acercarla, sin hacerla llegar,
sin lograr que venga y que no me deje más pensar,
pues, quiero ser salvo de esta tormenta de imágenes, torbellino de ideas, collage de falsos mundos, recuerdos inútiles que nunca existieron
y palabras sensibles que jamás se oirán.

Insistes en no aparecer otra noche, sino hoy,
Atravesándote en lo que quedó de alma, solo su nombre.
Insistes en no querer hacer amanecer en mi mundo.
¿son los astros nocturnos consejeros?
¿ o será el éter en que lo atrapas?
¿ o es que ellos duermen para ser yo su velador esta fusca noche?
No lo creo,
Porque ando en vigilia roja por causa tuya,
Es por tu culpa que dibujo formas extrañas que juegan a ser palabras,
Que son interminables,
Inconclusas,
Inmutables.
Son perfectas para quedarse y para dejar que me deje sin más,
Para que mi cuerpo mutilado sangre lo que en años no sangraba,
y tú no te vas.
Aun no haces aparecer en la pétrea bóveda de la noche los naranjas del nuevo día,
Son tantas cosas, noche,
Son tus momentos corruptibles, antes, son tus largos brazos insomnes, ahora,
Son tus amargos espasmos, mañana
Y serán por siempre los oscuros desvanes donde se apilan las cajas con recuerdos de lo que fue ella.

¿por qué no pares un nuevo sol?
Un mundo distinto,
Una llamarada de nuevo orden,
unos cántaros de aguas de cambio,
millones de estrellas para mirar otros días,
porque ninguna de ellas quiero ya mirar hoy.
(me ahogan, se colman, se mezclan con las lagrimas que aun no salen de mis ojos),
¡malditas luciérnagas que no me dejan dormir!
Maldita tú que tampoco lo haces.
Imploro que me dejes soñar,
Que me dejes soñar,
Ir,
Andar nuevas sendas,
O descansar de los días rancios últimos
Y despertar en las nuevas fechas para existir feliz,
Y con indecible vida me dejes vivirlas.

Persistes en no cerrar mis ojos para navegar sueño adentro,
Para que me envenene del néctar de l que fue su presencia
si, la d ella que ya no está-
pero tú no me dejas escapar, me atas con burdos grilletes de pensamientos informes.
¡ no quiero!
No quiero mas pensar,
Ni sentir, ni escribir,
Quiero dormir para jamás despertar,
Quiero arrancarme con una daga lo que me queda de espíritu,
Quitarme la lengua para no balbucear más su nombre
Y también mis ojos, que miran lejos al oírla nombrarla,
Quiero ahogarme en un sueño eterno, placido, tórrido,
Quiero despedazarme y no hacer más con mis partes tu letanía:
Que mis brazos ya no rueguen por ella,
Que mis labios ya no rueguen por ella,
Ni mi corazón, ni mis ojos, ni mis cabellos, ni mi piel,
Ni que mi alma rueguen por ella.

Insistes en no dejar salir a los matices dorados de la pronta jornada,
¡qué haces?, ¿dónde escondes el amanecer para que no lo vea?
¿lo disfrázate de noche eterna, para no ser visto?
¿o lo teñiste de índigo para que las luces enmudezcan ante él?
Para que ella sueñe, para que juegue a ser alguien.
¿o ya es de día y yo no lo sé?
¡No lo veo, soy ciego a él.!
No llego a distinguir las tinieblas de mi mente de las luces fugitivas del futuro.
¿es que cerní sobre mis sienes, sin saberlo, el casco de hades,
para no ser vista, para no ser feliz,
¡para que nada pase!
Ni tú, noche.

jueves, 6 de enero de 2011

Onanista (de mi colección "Tristeza eréctil")

Las falsas llanuras son interrumpidas por suspiros sordos de medianoche, mientras que los rojos recuerdos se impregnan de la saliva que escapa de mi boca temblorosa, mientras que la misma vibración le indica el camino descendente a seguir, y mientras cautivo mi noche con tus caderas imaginarias revoloteando sobre el mutismo incierto de las doce campanadas invisibles. Cautivante, preciso, sólido, caliente. Mareo, o intento hacerlo, al flagelo indudable de mi masculinidad, lo fulmino a embestidas, y éste en lugar de amilanarse, consigue fortalecerse debajo del cielo de algodón con que lo cubro, y es arrastrado a cuanto lugar sea posible debajo de él, consiguiendo que la misma asta roce con las hebras mismas de aquél firmamento de tela natural. Su roce puede preciarse como dolor, pero no lo es. La fricción pica por dentro, como si hormigas transparentes me lamieran la vejiga. En mi mente, se impregna las memorias tuyas, diosa inolvidable. Por más que pasan los días, no desapareces. Para ti, mujer, en lugar de flores y claveles, son miles de jadeos, que a modo de rendición de culto, recibes. Y sustentar tu imagen depende de, precisamente, repetir, con impulso casi obsesivo, el amague de los que, en la soledad, precisan sólo una mano para hacerse acompañados de quien desean. Soy uno de ellos, como todos alguna vez lo son, pero lo soy ahora. Me fisgoneo, me sumerjo y me tanteo, me proveo de lo que tú no puedes hacer por mí en este momento. Debajo, la tierra blanda que se fabricara desde tiempos remotos para atajar el cuerpo al soñar, ahora presume en respaldar sólo mi humanidad en, según muchos, insana labor. Peco, gozo, deseo. Me place serme sincero, y ser sincero contigo, con la misma cuyo fantasma trapaza a trote sensual mi obelisco cárnico y sanguinolento. La que dentro de mi mente me ama. La que supone con sus labios vaginales los dedos de la realidad nocturna. La que reencarna en la brisa y sopla mis poros descubiertos. La que recibe mis arremetidas onanistas. La citada recibidora de mi versión de amor, de mi praxis solitaria, de mi carne que se estremece, del cuero que se templa y tiembla, de la piel que se abre, del alma que se me escapa como si un cuajo lácteo fuera, para llenar las laderas infinitas, que con las sábanas hice en mi soledad para que cabalgaras en ellas.

Caverna (Colección Tristeza Eréctil / Mi autoría)

Crece mi asta sanguilomenta y petrea
al ritmo de tus fauses tiritantes
Su marea interna se agita
tu lengua la perturba
Entonces es mi falo el ariete
que derrumba tu portal de hermosos dientes
Y entra, navega y se tiempla
Circula y fluctua, adentro y afuera
Sorbes con tus aires ventrales
aspirando mi alma de hombre
mojando mi poste de carne
Es tu boca una selecta caverna
viva y caliente, movil y suculenta
con aguas hirvientes y con una residente inquieta
Arpiras mi vida entre mis piernas
remueves las hormigas que mi vientre asedian
rompes el aliento que un día existiera
Los minutos se extienden y el placer incrementa
Mis manos te buscan y no te encuentran
Tus labios aun juegan con mi totem de venas
como dos danzarinas sobre una barra grotesca
Y cuando la friccion cautiva la savia interna
mi acuosa materia escapa como dura niebla
para mojar tu cuerpo de glorioso néctar

Dejemos

Dejemos que los dedos sean nuestros ojos, que hilvanen las palabras, estrellas dantescas, voces divinas, que sobre el papel descansen hasta que tus labios las lean.

Dejemos que sean nuestras manos quienes dancen juntas, dejemos que exploren senderos cárnicos y recorran, deslizándose, la humedad que supone la piel en celo.

Dejemos que sean nuestros ojos los faroles del destino, que lleven nuestra alma fuera y pueda volar sin tantear falsas rutas y llegar sin fallo al ser amado.

Dejemos que sea nuestra piel la que muerda el calor y se alimente de él, dejemos que juegue a cocinar los vientres y regar de placer hasta donde las sombras mueren.

Dejemos que sea el pasado quien hable, que nos calle, que nos duerma las penas y despierte las pasiones. Dejemos que sea el pasado el mástil de tu nao.

Dejemos que sean estas estrellas mojadas, estas aguas celestes, dejemos que sean las sábanas, dejemos que sea nuestro cariño, los que guíen nuestro presente, por siempre.

--
Yeiko